
Este día lo quisimos dedicar al casco histórico de Quito. Esta ciudad tiene más de 300 Ha de centro histórico. La forma de llegar, desde la plazoleta Foch es coger el trolebus desde la avenida 6 de diciembre y parar en San Agustín. En cuestión de minutos se empieza a respirar el ambiente especial que supone ver las calles empedradas y cerradas al tráfico, donde los caminantes van y vienen en diferentes sentidos. Entre ellos estábamos nosotros que atónitos admirábamos la calidad y estado de conservación de los edificios.
Entre los lugares que se pueden visitar están la plazoleta del edificio presidencial, la Plaza de San Francisco, la Catedral, la Virgen del Panecillo entre otros. Quisimos subir a ver la Virgen del Panecillo ya que desde alli se divisa una vista espectacular de la ciudad. Las autoridades nos advirtieron que podíamos ser objeto de algún robo. Así que decidimos no ir pero acto seguido aparecieron 2 turistas más. Nos juntamos a ellos y pudimos hacer la visita.
En los espacios públicos como en las plazas, se podía conectar con redes wifi.
Así nos llegó el atardecer y el tiempo cambió a frío. En Quito, siempre hace frío. Es una ciudad a más de 2800 metros de altura flanqueada por imponentes montañas con nieves perpétuas.
De vuelta en nuestro hostal, nos preparamos para salir a comer y tomarnos unas cañas. Cuando salimos, se notaba el ambiente pre-halloween.