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lunes, 14 de noviembre de 2011

28 de Octubre de 2011


Este día lo quisimos dedicar al casco histórico de Quito. Esta ciudad tiene más de 300 Ha de centro histórico. La forma de llegar, desde la plazoleta Foch es coger el trolebus desde la avenida 6 de diciembre y parar en San Agustín. En cuestión de minutos se empieza a respirar el ambiente especial que supone ver las calles empedradas y cerradas al tráfico, donde los caminantes van y vienen en diferentes sentidos. Entre ellos estábamos nosotros que atónitos admirábamos la calidad y estado de conservación de los edificios.
Entre los lugares que se pueden visitar están la plazoleta del edificio presidencial, la Plaza de San Francisco, la Catedral, la Virgen del Panecillo entre otros. Quisimos subir a ver la Virgen del Panecillo ya que desde alli se divisa una vista espectacular de la ciudad. Las autoridades nos advirtieron que podíamos ser objeto de algún robo. Así que decidimos no ir pero acto seguido aparecieron 2 turistas más. Nos juntamos a ellos y pudimos hacer la visita.
En los espacios públicos como en las plazas, se podía conectar con redes wifi.
Así nos llegó el atardecer y el tiempo cambió a frío. En Quito, siempre hace frío. Es una ciudad a más de 2800 metros de altura flanqueada por imponentes montañas con nieves perpétuas.
De vuelta en nuestro hostal, nos preparamos para salir a comer y tomarnos unas cañas. Cuando salimos, se notaba el ambiente pre-halloween.


viernes, 4 de noviembre de 2011

27 de octubre de 2011




Este día, temprano, nos dirigimos hacia el Volcán Quilotoa. Pero antes, nos teníamos que reagrupar porque parte de la expedición se iban hacia el volcán Cotopaxi. Para ello, llegamos, a las afueras de Quito, a una bonita hacienda llamada Papagayo.
Después de un descanso de 10 minutos y con los grupos formados, nos dirigimos hacia nuestro objetivo. La primera parada que hicimos fue en el mercado de animales de Siquisili. Se trata de un mercado al aire libre donde se intercambian y venden animales, comida, plantas medicinales, etc ....
Aqui aproveché para desayunar y comer una tortitas de maiz fritas con interior de queso y puerro. Sencillamente buenísimas.
La siguiente parada que hicimos fue en otro mercado no muy lejos de este. Aqui, hicimos una derrama entre todos para comprar comida y regalar a una de las familias que vivían en las faldas del Quilotoa.
Emprendimos nuestro viaje y nos paramos por última vez para visitar una familia de indios de montaña. Aquí pudimos conocer como vivían 10 miembros en una caseta cavada en la montaña y cuyo techo, a dos aguas, estaba hecho de madera y alfalfa. Tienen una curiosa creencia en los cuyis (pequeños conejos como "conejillos de india") según la cual, los utilizan para extirpar los males de las personas. Si una persona esta muy mal, el chamán de la tribu pasa un cuyi por todo el cuerpo del paciente. Si el cuyi muere entonces es que tenías una enfermedad mala. Después se abre y se estudia de qué ha muerto.
Y por fin, llegamos al Quilotoa. Puedes ver una gran laguna en el cráter que se ha formado después de miles de años de lluvia. La verdad que es espectacular. Tiene unos 5 km de perímetro y de profundidad varios cientos de metros. Parte de la gente fue caminando al fondo de la laguna. Nosotros preferimos, relajadamente, hacer fotografías desde la altura.
Debido al mal de alturas, se recomendaba a la gente que bajase que se lo tomaran con calma a la vuelta porque la falta de oxígeno hace duro el regreso. Hacía frío y poco a poco la bruma fue invaciendo el crater como si fuera una pócima de laboratorio.
Ya de regreso, nos agarró la noche. Volvimos a la haciendo Papagayo y se agradeció el detalle del te con un pedacito de tarta de chocolate.
Ese día conocimos a un Israelí, Gal, y a un Irlandés, George. Era su primera noche en Quito así que los ayudamos a buscar sus hoteles y nos los llevamos a comer. Un día completito.