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jueves, 20 de octubre de 2011

16 de octubre 2011. Segundo día en Galápagos

Durante todo este viaje te acuestas temprano y te levantas bastante temprano. Por término medio, nos vamos levantando sobre las 7:30 a.m. Desayunamos en el hotel (desayuno continental bien rico) y nos dispusimos a realizar la primera parte de la excursión.

Ah! no he mencionado con íbamos con un pequeño grupo de turistas Ecuatorianos afincados en Nueva York. El matrimonio, ya jubilado, y sus dos hijos.

Pues lo que hicimos fue ir paseando hasta Tortuga Bay. Se tarda casi una hora en llegar caminando. Se llega a una tremenda playa de arena amarilla. Aunque en realidad no es arena, es el producto de la erosión de caracolas y demás crustáceos que se convierte en un povillo muy fino. Se te pega a la piel aunque esté seca. Tiene la particularidad de que ya puede hacer 50ºC de sol que no quema al pisarla.

Bueno, pues que pudimos ver por primera vez mogollón de iguanas de mar en su entorno natural. Unas más pequeñas, otras más grandes. Son de color negro y cuesta verlas cuando están en las rocas volcánicas.

Durante la visita te van contando cosas, datos etc. A las 2 horas de haber empezado, calculo, tuvimos una hora para descansar y poder bañarnos. El agua está bastante fría en esta época del año gracias a la corriente de un tal Humbolt.

Tortugas si que no vimos en esta ocasión porque no es época de anidamiento. Durante esa época, por las noches las playas se llenan tal como si el desembarco de Normandía y se dejan más de 400.000 huevos. Según la teoría de Darwin, sólo los más fuertes vencen y llegan. Pues aproximadamente 2 huevos de cada camada llegan a sobrevivir.

Esta visita se termina viendo a los piqueros de patas azules, muy típicos de estos lares también. Luego se reemprende camino de vuelta. La verdad, no me gustó esta visita. Es prescindile, quizás.

Por la tarde tuvimos otra visita más entretenida. Nos llevaron a ver lo que ellos llaman "los dos gemelos". Que son 2 grandes depresiones producidas en la etapa de formación de la isla. En cierto momento, el magma circulaba por debajo de la superficie a más de cien metros pero, fue tanto el peso que no pudo soportarlo la estructura desplomándose y formando estas extrañas oquedades casi perfectamente redondeadas.

Seguidamente nos llevaron a una finca privada donde vimos las tortugas gigantes en su hábitat natural. A mi me pareción fantástico. Son animales legendarios. Te puedes aproximar a ellos no a más de 2 m. No te van a hacer nada, ellos, en todo caso, esconden la cabeza. Pero ya que vas de visitante, debes respetarlos lo máximo.

Yo tenía la sensación de estar en Jurasic Park. Todo verde, árboles diseminados a un lado y a otro en medio de un gran manto verde, como si fuera una llanura. En medio de todo este escenario, los grandes caparazones...de estos animales formidables.

Al término de la visita disfrutamos de unas infusiones, cafés, etc en la casa del Sr. que regentaba el rancho...y el atardecer que nos daba su bienvenida.

Cuando regresamos a Puerto Ayora, allí ya nos despedimos de los Ecuatorianos. Ellos ya no volvería a estar con nosotros.

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