Estuvimos, apenas, 2 horas en el mercado. Regresamos sobre las 17:00 h. En mi opinión, es un mercado como otros. No tiene nada de particular. Aprovechamos para comprar los recuerdos que nos quedaba y regresamos a Quito.
Cuando llegamos a la estación de Quito -muy alejada de donde nos quedábamos- pudimos ver cómo se nos escapaba el bus que nos llevaría hasta nuestra zona. Entonces, ya era de noche, salimos del área de la estación y nos pusimos a esperar otro bus. Empiezas a preguntar y luego nos indicaron que cogiéramos uno que nos llevaría a otra estación intermedia y que de allí enlazaríamos con otro hasta llegar a nuestro Hotel.
Durante este trayecto, conocimos a una chica que se llamaba Carolina. Recuerdo que era algo así como una fisioterapeuta pero que estaba trabajando de administrativa. Estuvimos conversando con ella todo el trayecto en bus hasta que se bajó con nosotros.
Resultó que había un maratón así que las carreteras estaban cortadas y la guagua nos dejó en un sitio lejano de donde tenía que habernos dejado. Carolina, que se había bajado con nosotros, nos dijo que mejor sería coger un taxi hasta lo más cerca que pudiéramos de la estación intermedia. Así lo hicimos, ella vino con nosotros y la dejamos donde nos pidió. Después, seguimos unos minutos hasta que ya no pudimos más por la maratón.
De allí tuvimos que hacer unos 20 minutos a pie cruzando carreteras y lo más gracioso, ¡cruzando la maratón! Nos mezclamos con ellos por momentos hasta que ya quedamos solos y nos dirigimos lo más rápido que pudimos hasta la estación de guaguas.
Una vez allí, ya respiramos más tranquilos. Así fue cómo regresamos a nuestro hotel. Ya, después de asearnos y cenar adecuadamente, nos tomamos una cervecita disfrutando del ambiente de Halloween.